Psicoanalista influencer: El nuevo líder del lacanismo

En el artículo anterior habíamos hecho un desarrollo sobre la política sectaria del Psicoanálisis lacaniano, a la cual denominamos como “lacanismo” (Mazal, n.d.1) . Habíamos definido a la misma como una política sectaria del Psicoanálisis lacaniano, dedicada a transmitir de manera dogmática la obra de Jacques Lacan por parte de los líderes a sus fieles dentro de las escuelas lacanianas. Mencionamos a algunos líderes del lacanismo, tales como Jacques-Alain Miller -principal líder del lacanismo-, Colette Soler, Isidor Vegh, Gabriel Lombardi, y Alfredo Eidelsztein (por supuesto que hay más). Y al final del artículo hicimos una breve descripción sobre los nuevos líderes del lacanismo: el psicoanalista influencer. Es sobre esta figura que nos ocuparemos en este artículo.

Es indiscutible que en la actualidad los influencers dominan y moldean la subjetividad de las personas a través de las redes sociales. Dentro de este mundo virtual se encuentran los psicoanalistas influencers, dominando y moldeando la subjetividad de los fieles lacanianos.

Hace varios años que la virtualidad se ha metido en el mundo del Psicoanálisis, y especialmente a partir de la pandemia. Hoy no hay psicoanalista que no atienda pacientes de manera virtual. Se han dado cuenta que con la virtualidad hay un ahorro económico de alquiler de consultorio, de movilidad, etc., y a los pacientes también les resulta más cómodo conectarse desde donde están a través de un dispositivo. Muy atrás ha quedado la utópica y ridícula idea de viajar a París para analizarse. Sin embargo, algunos de los viejos líderes del lacanismo que hicimos mención en el primer artículo -y que no deben tener ningún problema con el alquiler del consultorio y el pasaje de transporte público-, han criticado la idea del análisis virtual. Por ejemplo, en una entrevista, Miller dijo lo siguiente:

¿Tendrá la presencia virtual un impacto fundamental en la sesión analítica? No. Verse y hablarse no es una sesión analítica. En la sesión, dos están allí juntos, sincronizados, pero no están allí para verse, como lo demuestra el uso del diván. La copresencia en carne y hueso es necesaria, aunque solo sea para hacer surgir la no-relación sexual. Si saboteamos lo real, la paradoja desaparece. Todos los modos de presencia virtual, incluso los más sofisticados, tropezarán con esto (Miller, 2020) (2) (Miller, n.d.)

Para Miller no surgiría la no-relación sexual en las sesiones psicoanalíticas virtuales. Tal es su defensa de lo real que luego agrega esta locura:

“Y cuanto más se vuelva común la presencia virtual, más preciosa será la presencia real. Entonces, el gran cambio, lo veo más bien en los transportes: la aceleración de los desplazamientos, costos más bajos, con aviones grandes, TGV, todo lo que hace que el cuerpo en sí sea aún más “portátil”. En el pasado, ser analizado por Freud requería residir en Viena o Londres. Hoy podemos vivir en Milán o incluso en Buenos Aires, y ser analizados en París, o viceversa. Mañana, el transporte masivo supersónico? Sería la globalización de los divanes. (Miller, 2020)

¿Transporte masivos supersónicos? ¿serán esas mismas naves que una vez propuso el ex-presidente Menem, las cuales saldrían de la atmósfera, se remontarían a la estratósfera, y desde ahí elegirían al psicoanalista que quieran ir, de tal forma que en una hora y media podría uno estar en el consultorio de algún psicoanalista en Londres, San Pablo, o en cualquier otro lugar del mundo?

En consonancia con Miller, Éric Laurent, fiel acérrimo y uno de los creadores del millerianismo, refiere lo siguiente sobre las limitaciones del uso de internet para la clinica lacaniana:

El análisis es todo lo que pueden decirse dos cuerpos hablantes, dos parlêtres en un encuentro inédito. Esto quiere decir que no es preciso tampoco ser tecnófobo (...) Hay dichos que afectan, incluso por Internet. No hay tampoco razones para contentarse con la forma Skype. Es una limitación del encuentro, como lo era el teléfono o el telegrama. Hay que servirse de Skype para luego prescindir de él” (Laurent, 2020) (Laurent, n.d., 2)

Gabriel Lombardi, uno de los representantes más importantes de los Foros del campo lacaniano, opinaba esto en la época de la pandemia, coincidiendo en la línea de Miller en cuanto a la defensa de lo real por encima de lo virtual en los análisis:

El intento del psicoanálisis a distancia se ha vuelto notoriamente más

frecuente desde que están vigentes las medidas de aislamiento social por

el riesgo cierto de contagio de SARS-CoV-19. Muchos analistas ofrecen esa

opción por primera vez, muchos analizantes la aceptan o incluso la piden

antes; nuevas consultas y reconsultas de antiguos analizantes surgen en

este contexto en que la angustia depresiva, bulímica, etcétera, afecta a los

aislados; es que la tecnología les permite seguir hablando, pero tienen un

cuerpo con el que no saben qué hacer. El aumento de peso promedio es

frecuente, el mal humor también (Lombardi, 2025 (Lombardi, n.d.))

En primer lugar, Lombardi hace una especie de nutricionista lacaniano, refiriendo que ha aumentado la bulimia, la anorexia y el sobrepeso a partir del covid. En segundo lugar, se puede encontrar la misma defensa de lo real que en Miller, ya que para el psicoanalista francés, la virtualidad borraría la copresencia en carne y hueso que hace surgir la no-relación sexual, y para el psicoanalista argentino, con la virtualidad no se sabe qué hacer con el cuerpo. Por lo tanto, ambos argumentan que lo virtual impide el surgimiento de lo real en el análisis.

EL PSICOANALISTA INFLUENCER

¿Cómo surgieron?

Si bien la pandemia fue un factor importante para el surgimiento de estos psicoanalistas influencers que llegaron a las redes promocionando sus cursos, talleres, charlas, oferta de análisis, etc., su llegada al psicoanálisis lacaniano también se ha dado por un deterioro en la creencia hacia los viejos líderes del lacanismo. Recordemos que estos líderes fundaron escuelas lacanianas para imponer su dogma, es decir, su propia lectura de la obra de Lacan para captar fieles; es a esto que habíamos denominado como lacanismo. No es que este lacanismo ha dejado de existir con el psicoanalista influencer, pero el modelo del viejo líder lacaniano ha comenzado a desangrarse. Las escuelas lacanianas suman cada vez menos fieles, los viejos líderes lacanianos están realmente viejos, y ningún fiel pareciera que pueda tomar su lugar. Sucede que hay un desinterés generalizado hacia la vieja enseñanza de los líderes del lacanismo, una enseñanza caracterizada por haber sido siempre críptica, que propone que es mejor no entender, solo creer y repetir. Con la llegada del psicoanalista influencer esto ha cambiado. En primer lugar, el psicoanalista influencer, para ser un líder lacaniano, ya no necesita imponerse como líder desde una escuela, ahora, tan solo desde una pantalla, a través de las redes, puede captar a sus fieles. Y para captar fieles, su manera de transmitir tiene que ser desde un aparente secularismo ideológico, es decir, no pertenecer ideológicamente ni a Miller, ni a Colette Soler, ni a Eidelsztein, etc. (al menos no lo dicen), y la enseñanza, en lugar de que no sea entendida, debe ser entendida fácilmente, y en lugar de que sea encriptada, tiene que ser entretenida. Ha cambiado la metodología pero no el objetivo. Los psicoanalistas influencers siguen buscando fieles pero ya no como personas dentro de un templo-escuela que profesan algo que no entienden, sino como seguidores que le dan like a algo que los entretiene.

¿Cómo los psicoanalistas influencers captan fieles?

Los viejos líderes del lacanismo buscaban imponer de manera dogmática en sus escuelas la lectura que ellos habían realizado sobre la enseñanza de Lacan -algunos continúan sin resignarse-. Su objetivo era la imposición de su enseñanza como dogma a sus fieles. Pero allí no terminaba el proceso de este lacanismo. Una vez que los fieles habían captado el dogma de su líder, su deber era transmitir a otras personas para captar nuevos fieles para su templo-escuela, y un lugar clave es la universidad. Es muy común encontrar, no solo en Buenos Aires sino en diferentes universidades de la Argentina, docentes fieles de algún líder sectario que intentan captar alumnos para atraerlos. Por ejemplo en ciertas cátedras de la facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) está plagado de docentes fieles a Miller y a Colette Soler. Por supuesto que también sucede en universidades privadas, y no sólo en Buenos Aires, este fenómeno también sucede en todo el interior del país (un próximo artículo tratará sobre sectas lacanianas en diferentes provincias de la Argentina)

Se podría decir que al menos hay algo meritorio en todo este lacanismo, y es que los viejos líderes lacanianos han dedicado muchos años de un profundo y exhaustivo estudio sobre la obra de Lacan. Si hiciéramos una breve cronología histórico-política del lacanismo, ubicaríamos a este lacanismo como el primer lacanismo. Ahora bien, el segundo lacanismo, llevado a cabo por estos nuevos psicoanalistas influencers, operan de otra manera. En primer lugar, se presentan neutrales desde una ideología lacaniana. Toman distancia de este primer lacanismo, porque para ocupar en la actualidad el lugar de líder lacaniano, deben desligarse de las viejas ideologías de las escuelas o de los viejos líderes. Por ejemplo, un sitio llamado Escuela libre de Psicoanálisis refiere lo siguiente en su sitio:

“Escuela libre de Psicoanálisis: una escuela sin dogmas, ni textos sagrados, abierta al diálogo y a la invención”.

Para captar fieles se disfrazan de una neutralidad lacano-ideológica con el fin de fomentar que ahora es posible pertenecer a un lugar sin dogmas y sin líderes lacanianos; ahora uno como psicoanalista puede pertenecer a un lugar siendo libre para expresar lo que uno quiere, y no como sucedía en el viejo lacanismo, que un fiel tenía que repetir hasta el cansancio y salir a evangelizar con el dogma de su líder lacaniano. Pero aquello es sólo otra manera de captar fieles, haciendo creer que serán libres, seculares, y lo más importante: hacer creer que podrán ser su propio líder. Esta es la carnada perfecta para que los fieles queden enganchados al anzuelo del psicoanalista influencer.

A continuación describiremos algunos puntos sobre la manera que tienen los psicoanalistas influencers para captar fieles.

  1. “¿Querés saber qué quiso decir Lacan?”

Se presentan en las redes como si tuviesen la respuesta a las incógnitas sobre la obra de Lacan. “Querés saber qué quiso decir Lacan..?”. Una vez que el usuario cae en la sugestión virtual, lo comienza a seguir, luego comienza a consumir sus cursos, talleres, charlas, entrevistas, y hasta algunos pasan a supervisar y atenderse con ellos. Así es como los psicoanalistas influencers de a poco se convierten en los líderes sectarios del lacanismo y a tener ahora fieles como seguidores virtuales, y no como siervos en las escuelas lacanianas.

  1. A mayor banalidad teórica, mayor captación de fieles:

Está plagado de estos nuevos líderes lacanianos influencers en las redes hablando sobre las relaciones de pareja, las nuevas formas de la sexualidad, del amor, de cómo debe ser la crianza de los hijos, de la adolescencia, etc. Atrás quedaron la lógica, la topología de superficies y el nudo borromeo, porque ahora la estrategia es la siguiente: a mayor banalidad teórica, mayor captación de fieles. No se rechazan los dogmas lacanianos que antes se enseñaba, lo que sucede es que ahora se los banaliza con estos temas. Los psicoanalistas influencers necesitan transmitir de manera superficial los dogmas lacanianos porque el objetivo no sólo es que entiendan fácilmente, sino entretener. También pueden tomar el dogma de algún viejo líder lacaniano y hacer como si fuese de ellos. Por ejemplo, si uno escucha a uno de estos psicoanalistas influencers diciendo que Lacan nunca habló de goce mortífero, o que Lacan tiene una teoría diferente a la de Freud, es indudable que toma el dogma de algún líder lacaniano como Eidelsztein, pero no lo dicen, porque lo que importa aquí es el nombre propio. Y hasta algunos, como si fuesen una especie de pastor o rockstar, promocionan por las redes los lugares que visitarán para dar sus conferencias o charlas.

3. La clínica lacaniana reducida a la clínica privada:

En el lacanismo actual regido por los psicoanalistas influencers no se busca transmitir la verdad de la obra de Lacan como hacían los viejos líderes lacanianos, lo importante es que la obra de Lacan dé respuestas sencillas para ponerlas en la práctica privada del consultorio. Por eso los psicoanalistas influencers ya no apuntan la enseñanza de la obra de Lacan en profundidad, sino cómo analizar pacientes con lo que ha dicho Lacan. Y para saber cómo analizar pacientes en el consultorio privado, los psicoanalistas influencers lo promocionan en alguna historia o en algun reel para luego captarte y que consumas sus cursos y libros, con el fin de que sea rentable para el fiel, porque así puede tener más pacientes, y también para el psicoanalista influencer, porque así puede vender más cursos y libros. Por eso los temas actuales tanto de sus cursos como de sus libros apuntan al “Qué hace un psicoanalista”; “Cómo analizar”; “Cómo interpretar”. Ya no importa la comunidad lacaniana, por tal razón, tampoco importan las escuelas. Los líderes lacanianos enseñaban la obra de Lacan de manera dogmática en las escuelas, pero eso ya no va más, ahora lo relevante es que los psicoanalistas influencers enseñen cómo ser un buen psicoanalista para tener muchos pacientes, con el objetivo de que la práctica lacaniana sea rentable. El lacanismo va quedando reducido a la praxis del consultorio privado para que sea sencilla, apolítica y rentable.

4. Ahora podés ser tu propio líder:

Antes, los fieles del primer lacanismo debían transmitir el dogma enseñado por su líder. Ahora, los fieles devenidos en seguidores de algún psicoanalista influencer ya no transmiten un dogma, porque lo que les enseña el psicoanalista influencer no es un dogma, sino cómo ser vendedor de su propio producto. Primero, el psicoanalista influencer los lleva a consumir un paquete (cursos, podcast, libros, etc.) para convencerlo de cómo ser un buen psicoanalista lacaniano. Una vez que el fiel lo ha consumido, no solo cree que es un buen psicoanalista, sino que además se convierte en su propio líder, y este es el punto clave de por qué el psicoanalista influencer tiene tanto éxito en el lacanismo. El fiel lacaniano deja de ser fiel porque puede ser su propio líder si consume todo lo que los psicoanalistas influencers le venden. Este fiel comenzará a venderse como producto de cómo ser un líder lacaniano en las redes, como lo fueron sus psicoanalistas influencers, y así tener muchos fieles lacanianos y que estos también tengan la oportunidad de convertirse en su propio líder lacaniano. Ahora podés ser tu propio líder…siempre y cuando consumas lo que te proponen los psicoanalistas influencers.

Este lacanismo actual busca que el psicoanalista lacaniano sea fiel y líder, vendedor y producto, a la vez. Antes las escuelas lacanianas eran una especie de templo y los fieles lacanianos eran sus feligreses, ahora los psicoanalistas influencers apuntan a que los fieles también sean líderes, sean su propia empresa. Se ha pasado de un lacanismo religioso a un lacanismo empresarial. Por eso ya no se requieren de las escuelas lacanianas para evangelizar. En la actualidad, el proceso de evangelización es de manera virtual e individual, y por supuesto, rentable. “Mejor pues que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad…empresarial de su época”, podría decir un psicoanalista influencer…a modo de chiste.